Iluminación

Las bombillas halógenas que te quedan gastan más de lo que crees

No es que las uses sin necesitarlas: es que la Unión Europea dejó de permitir su venta hace años y tu casa se quedó con las que ya tenía puestas. Siguen encendidas exactamente igual, consumiendo lo mismo que consumían antes de la prohibición.

Actualizado el 1 de octubre de 2026

Las bombillas halógenas que te quedan gastan más de lo que crees

Esta semana ha vuelto a repetirse el mismo aviso: hay partidas de la factura de la luz que se pagan sin darse cuenta. En esta web ya hemos repasado varias —el termo eléctrico encendido las 24 horas, el consumo en standby de los aparatos siempre enchufados, la potencia contratada de más—, pero ninguna de ellas habla de algo que ya no se puede comprar en ninguna tienda y que, aun así, sigue encendido cada noche en miles de casas: la bombilla halógena.

No es un electrodoméstico que alguien decidió dejar encendido de más. Es una tecnología que la Unión Europea fue retirando del mercado entre 2021 y 2023, y que no desapareció de las casas por decreto: simplemente, nadie cambia una bombilla que todavía funciona. El resultado es que gran parte del parque de halógenas de España sigue en su casquillo, tirando de la misma potencia que tiraba hace diez años, mientras la alternativa que la sustituyó consume una fracción de eso para dar la misma luz.

Qué cambió en 2021 y por qué ya casi no se venden halógenas

El Reglamento (UE) 2019/2020 de la Comisión Europea fijó los requisitos de diseño ecológico para las fuentes luminosas y retiró del mercado, de forma escalonada, las lámparas menos eficientes. El grueso de las bombillas halógenas e incandescentes dejó de poder venderse a partir del 1 de septiembre de 2021; un segundo grupo, con casquillos G4, G9 o similares, tuvo un plazo algo más largo antes de salir también del mercado.

El reglamento deja fuera casos muy concretos, donde todavía no hay una alternativa LED capaz de aguantar las condiciones de uso: las bombillas de casquillo R7s de doble casquillo o las que van dentro de un horno, por ejemplo, siguen siendo halógenas porque un LED no resiste esa temperatura. Si ves una en tu horno o en tu campana extractora, no es una excepción rara: es justo el hueco que la normativa dejó abierto a propósito.

El Reglamento (UE) 2019/2020 retiró del mercado europeo la mayoría de bombillas halógenas e incandescentes desde el 1 de septiembre de 2021, con excepciones para usos donde aún no existe una alternativa LED viable, como el interior de un horno.

Cuánto gasta de más una halógena frente a un LED

El motivo por el que la UE las retiró no es solo de imagen: una halógena convierte en luz una parte pequeña de la electricidad que recibe, y el resto se pierde en forma de calor. Un LED hace el mismo trabajo —los mismos lúmenes, la misma luz en la habitación— con mucha menos potencia de entrada.

El propio IDAE lo pone entre las primeras recomendaciones de ahorro para el hogar: sustituir las bombillas incandescentes y halógenas por tecnología LED, porque el LED emplea hasta diez veces menos potencia que las incandescentes para dar la misma luz, con un ahorro que según el organismo supera el 80%. No es una cifra que varíe demasiado según el modelo: es la diferencia entre dos tecnologías distintas, no un matiz entre marcas.

Según IDAE, la tecnología LED emplea hasta diez veces menos potencia que las bombillas incandescentes y halógenas para dar la misma luz, con un ahorro energético superior al 80%.
Qué cambió en 2021 y por qué ya casi no se venden halógenas

El nuevo etiquetado A-G: mira el dato, no la letra

Desde la misma fecha, el Reglamento Delegado (UE) 2019/2015 obliga a que cualquier bombilla o luminaria lleve una etiqueta energética con la escala simple A-G, igual que ya llevan los frigoríficos o las lavadoras. La escala se recalibró para que, al principio, muy pocos productos alcancen la A o la B: una LED normal y corriente puede salir con una letra intermedia, y eso no significa que sea poco eficiente frente a la halógena que sustituye.

Lo útil de la etiqueta no es la letra sola, sino los datos que va al lado: los vatios que consume y los lúmenes que da. Comparar esos dos números entre la bombilla vieja y la nueva dice más que la letra de la escala, que cambia de referencia con cada revisión del reglamento.

Calcula lo que gastan las tuyas con tus propios datos

Cómo saber si te quedan halógenas en casa

No hace falta desmontar ningún foco para saberlo: basta con mirar la propia bombilla. Una halógena se nota al tacto —se calienta mucho más que un LED tras unos minutos encendida— y suele llevar impreso el vataje en números redondos (28 W, 40 W, 42 W, 60 W), frente a los LED, que casi siempre imprimen también el equivalente en lúmenes.

Los sitios donde más suelen quedar son los que menos se tocan: apliques de pasillo, flexos antiguos, lámparas de pie heredadas de otra casa, focos empotrados del salón instalados hace años. Revisarlos uno por uno, casquillo a casquillo, es la única forma fiable de saber cuántas te quedan de verdad.

Antes de comprar, comprueba el casquillo de la bombilla que vas a sustituir (E27, E14, GU10...) y busca su equivalente LED por lúmenes, no solo por vatios: son medidas distintas y no siempre coinciden entre marcas.
Ver bombillas LED de recambio →

Calcula lo que gastan las tuyas con tus propios datos

Cuántas halógenas tienes, cuántas horas al día están encendidas y qué precio pagas por el kWh son datos que solo conoces tú: no hay una cifra media que sirva para todas las casas por igual. Con el vataje de cada bombilla y las horas reales de uso, puedes calcular en la web cuánto está costando cada una con tu propia tarifa, y compararlo con lo que costaría la misma luz en LED.

Calcula lo que gastas en luz con tu propia factura → Más trucos de ahorro en casa → Ver todas las calculadoras →

Fuente: EUR-Lex — Reglamento (UE) 2019/2020 de la Comisión, de 1 de octubre de 2019, por el que se establecen requisitos de diseño ecológico para las fuentes luminosas: retirada escalonada de halógenas e incandescentes del mercado desde el 1 de septiembre de 2021. Consultado el 14 de septiembre de 2026. Fuente: EUR-Lex — Reglamento Delegado (UE) 2019/2015 de la Comisión, sobre etiquetado energético de las fuentes luminosas con la escala A-G. Consultado el 14 de septiembre de 2026. Fuente: IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) — Recomendaciones para el ahorro energético en hogares: sustitución de bombillas incandescentes y halógenas por LED. Consultado el 14 de septiembre de 2026.

Aviso: Algunos casquillos (G4, G9, R7s) y usos concretos, como el interior de un horno, siguen permitidos con tecnología halógena porque todavía no existe una alternativa LED que resista esas condiciones. El ahorro real al cambiar tus bombillas depende de cuántas tengas, sus horas de uso y tu tarifa: calcúlalo con tus propios datos antes de decidir.